19 mayo, 2014 en Novedades

Rosario reconoció a sus ocho sabores emblemáticos

La Secretaría de Turismo municipal puso de relieve los sabores típicos de la identidad gastronómica de la ciudad, a través de la entrega de reconocimientos a personas vinculadas con la historia de estos productos. La presentación se realizó en el marco de la Semana Gastronómica de Rosario, coorganizada por la Filial de FEHGRA.

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En el marco de la Semana Gastronómica 2014, el secretario de Turismo municipal y presidente del Ente Turístico Rosario, Héctor De Benedictis, presidió un colorido evento en el bar El Cairo donde presentó un nuevo material destinado a promover y difundir los ocho sabores emblemáticos de la ciudad. Costumbres, historias y materias primas autóctonas fueron los ejes considerados por la Secretaría de Turismo para colocar sobre la mesa a clásicos vinculados con la región, como el pescado de río y el helado artesanal; recetas con un giro distinto, como el Carlito, las Turcas y las medialunas de Nuria; variantes como asar el chorizo en forma de bife y opciones tan populares como la mortadela Paladini y el aperitivo Amargo Obrero. Todos son productos integrados al gusto rosarino desde el siglo pasado.
«Las ciudades sin identidad no figuran en los mapas turísticos», advirtió De Benedictis al iniciar la presentación, remarcando luego la importancia que siempre ha tenido y tiene la gastronomía en la percepción de una imagen de ciudad. Incluso no eludió frases como «el Carlito es a Rosario lo que el hot-dog es a Nueva York», para ejemplificar cómo un producto simple o popular puede contribuir a la identidad de una ciudad.
Con una convocatoria que reunió a prensa e invitados, el encuentro tomó un giro muy especial a medida que, entre recuerdos y momentos emotivos, se dio lugar a la entrega de reconocimientos a distintas personas vinculadas con la creación y el posicionamiento de estos ocho productos en la tradición local.
Las distinciones fueron para la Asociación Civil de Pescadores El Espinillo, Rubén Ramírez (creador del Carlito), Paseo Pellegrini, Cámara Industrial y Comercial del Helado Artesanal, Confitería Nuria, Familia Tacconi, Amargo Obrero, Jorgito Jr., Paladini y Panadería Safyta.
Por supuesto, no faltaron degustaciones que acompañaron el buen clima de esta presentación con sabores plenamente arraigados a la historia de Rosario.

Los productos de la identidad local
•    Pescados de río. Rosario es la mayor ciudad junto a uno de los ríos más caudalosos de Sudamérica, el Paraná. De allí provienen los pescados que se integran como ingrediente fundamental a la gastronomía rosarina, incluyendo especies como boga, pacú y surubí, entre otras. Los puestos de pescadores de La Florida, para comprar la pesca del día, se suman a las sabrosas especialidades ofrecidas en los restaurantes.
•    Helados artesanales. Como Capital Nacional del Helado Artesanal, Rosario da lugar a unas 70 fábricas y cuenta con la materia prima regional de la mayor cuenca lechera del país. Es además la ciudad donde se elabora más helado artesanal por habitante. Si bien hay heladerías en todos los barrios, es famosa la oferta disponible a lo largo de avenida Pellegrini, donde se concentran varias de las principales marcas locales.
•    Las Turcas. En la década de 1940, un repostero de apellido Assuf le dio un giro distinto a una tradicional receta de Medio Oriente. Básicamente reemplazó frutos secos por crema pastelera para obtener un producto más accesible. Así nacieron “las turcas”, que de la mano de vendedores ambulantes se popularizaron en las canchas de fútbol y en poco tiempo pasaron a ser iconos exclusivos de la pastelería local.
•    El Carlito. Este popular sandwich, que ha evolucionado en muchas variantes, nació con el auge de las clásicas chopperías a mediados del siglo pasado. Aunque su invención ha motivado mitos y leyendas (que incluyen hasta a Carlos Gardel), todo indica que el “carlito” surgió en el antiguo bar Cachito, ubicado en Pellegrini y Maipú. Hoy es un clásico tan rosarino como olvidarse de pronunciar la “ese”.
•    Medialunas de Nuria. Las famosas medialunas saladas de manteca de Nuria nacieron al calor de la panadería fundada por Don Enrique Adel, quien en 1936 trajo su oficio de pastelero desde su Cataluña natal. Como muchas invenciones, fueron fruto de un error, de una partida en la que por un descuido se alteró la receta y el resultado quedó tan sabroso que volvió a repetirse hasta convertirse en un clásico.
•    Mortadela Paladini. En 1923 Don Juan Paladini comenzó a elaborar chorizos, salames, bondiolas y otros productos inspirados en su vieja Italia. La primera mortadela se elaboró en 1958, con enorme aceptación de la gente. Inolvidable hito, diez años después, la presentación de una mortadela gigante de 300 kilos en la Sociedad Rural de Rosario. Actualmente es uno de los productos más sabrosos y reconocidos de la tradición local.
•    Amargo Obrero. Amargo Obrero nació en 1887 en Rosario como una reacción contra las bebidas dulces que tomaban las clases burguesas. La etiqueta refleja la fuerza del trabajo y las raíces del movimiento obrero, con los colores rojo y negro como símbolo del anarquismo sindicalista. Su sabor y estilo retro hoy siguen ganando popularidad en las barras. Es, sin duda, “el aperitivo del pueblo argentino”.
•    Bife de chorizo. Frente al parque Yrigoyen, en el carrito Jorgito Junior, en 1994 una señora comentó que hacía 20 años no comía chorizo porque le caía mal. Entonces Jorgito se lo preparó sin piel, aplastado en forma de bife. Días después la señora volvió muy contenta a pedir cinco “bifes de chorizo”, para ella y sus amigas. Un taxista la escuchó y quiso probarlo. Después lo recomendó a otros taxistas y, de ahí, el dato pasó a toda la ciudad.