12 marzo, 2015 en Novedades

Código Ético para el Turismo

La Federación recuerda que, en 2014, adhirió al Código Ético de la OMT, que ayuda a maximizar los beneficios del sector, minimizando a sus posibles consecuencias negativas. Por otra parte, en 2010, FEHGRA adhirió al Código de Conducta para la Protección de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes.

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El Código de la Organización Mundial del Turismo (OMT), aprobado por las Naciones Unidas, está conformado por principios que cubren los componentes económico, social, cultural y ambiental del turismo, y tienen por objeto contribuir a ampliar al máximo los beneficios del sector, a la vez que busca minimizar cualquier posible impacto negativo para el medio ambiente, el patrimonio cultural y las sociedades de alrededor del mundo. Es un conjunto omnicomprensivo de principios concebido para orientar a los principales actores del desarrollo turístico, como gobiernos, empresas turísticas, comunidades y turistas por igual. Aunque el Código no es jurídicamente vinculante, incorpora un mecanismo de aplicación voluntaria a través de su reconocimiento del papel del Comité Mundial de Ética del Turismo, al que las partes pueden remitir cualquier cuestión relativa a la aplicación e interpretación del documento.
La Federación y la AHRCC, así como otras entidades del sector privado argentino, adhirieron al Código Ético a fines de 2014. Por otra parte, en noviembre de 2010, FEHGRA adhirió al Código de Conducta para la Protección de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes. En este código, las empresas se comprometen a establecer las medidas necesarias para proteger a los menores de edad contra la explotación sexual comercial asociada a viajes y turismo, por medio de una política de cero tolerancia.

Lineamientos del Código Ético
Marco de referencia global para el turismo responsable y sostenible, el Código Ético Mundial para el Turismo de la OMT propone, entre otras, las siguientes ideas:
•    El turismo, vehículo de realización personal y colectiva, debe promover la tolerancia, la igualdad entre hombres y mujeres y los derechos humanos, luchando a la vez contra la explotación de cualquier ser humano, y especialmente de los niños.
•    Es esencial que los agentes del turismo salvaguarden el entorno natural para alcanzar el crecimiento económico sostenible y satisfacer las necesidades de las generaciones presentes y futuras. El proceso del desarrollo de las infraestructuras y las actividades turísticas debe contemplar la protección del patrimonio natural, la conservación de los recursos, así como la prevención de la producción excesiva de residuos. Los actores clave del turismo, especialmente los profesionales, deberían acordar la imposición de límites o restricciones a sus actividades en zonas vulnerables.
•    La planificación y la explotación de complejos o alojamientos turísticos deben integrar a los habitantes del lugar en el tejido económico y social del destino, dando prioridad a la mano de obra local cuando las competencias sean las mismas. Los inversores y los profesionales del turismo deben llevar a cabo estudios del impacto ambiental de sus proyectos, suministrar información transparente sobre futuros programas y sus posibles repercusiones y fomentar el diálogo con la población afectada.
•    Los profesionales del turismo tienen la obligación de proporcionar a los turistas información objetiva y veraz sobre sus destinos y las condiciones de viaje, recepción y estancia. Es imprescindible que, en cooperación con las autoridades públicas, velen por la seguridad de sus clientes y su repatriación (en caso de quiebra), garantizando sistemas de seguro y asistencia y abonando indemnizaciones justas cuando no cumplen sus obligaciones contractuales. Los profesionales turísticos deberían fomentar la autorrealización de los turistas en lo cultural y lo espiritual y permitir la libre práctica de su religión.
•    Las multinacionales no deben ni aprovecharse de su posición dominante en los destinos, ni imponer artificialmente modelos culturales y sociales. A cambio de la libertad de invertir y comerciar, deben involucrarse en el desarrollo local y evitar la repatriación excesiva de sus beneficios o las importaciones inducidas. Deben garantizarse los derechos fundamentales de los trabajadores. Las relaciones de equilibrio entre las empresas de los países emisores y receptores contribuyen al desarrollo sostenible y por lo tanto merecen ser alentadas de forma explícita

El texto completo se encuentra disponible en http://ethics.unwto.org.