10 marzo, 2017 en Novedades

Reunión de la OIT en Ginebra: Pautas para promover el Empleo Decente

El turismo contribuye directa e indirectamente a la creación de empleo y al crecimiento gracias a la actividad de las microempresas y las pequeñas y medianas empresas. Entre las sugerencias del documento final, se propone adoptar los conceptos que se menciona en esta nota.

Oit graciela fresno y jean dejardin

Se postula que las políticas, estrategias y programas sobre turismo sostenible contribuyan al logro de los objetivos de desarrollo sostenible, mediante la promoción de los principios y derechos fundamentales en el trabajo, la seguridad y la salud en el trabajo, y otras normas internacionales del trabajo pertinentes al turismo.

Se solicita que los Gobiernos garanticen que el marco jurídico y los mecanismos para su cumplimiento promuevan la adhesión a las normas sobre trabajo decente del sector y que todas las formas de alojamiento sean tratadas en forma equitativa en lo que se refiere al cumplimiento de la reglamentación y la legislación aplicables relativas al trabajo, a la seguridad y al comercio y la fiscalidad.

Hoy se extiende el turismo no tradicional y el turismo de pequeña escala, en contraste con el turismo masivo tradicional. Entre las nuevas modalidades se incluyen segmentos que se apoyan en nuevas tecnologías y plataformas de alojamiento en demanda creciente, las compañías de transporte de bajo costo, las reservas directas en línea y los viajes multigeneracionales. Ante esta situación, se propone gestionar y regular para evitar efectos no deseados en las iniciativas en aras del trabajo decente y el turismo sostenible.

Los gobiernos y los interlocutores sociales deberían esforzarse por abordar las formas atípicas de empleo en los marcos normativos, con la participación activa de las organizaciones de empleadores y de trabajadores y mediante la aplicación de las leyes y los sistemas de inspección del trabajo, las políticas activas del mercado de trabajo y el sistema judicial.

Se propone mejorar o instituir la recopilación de estadísticas del mercado de trabajo en lo relativo al turismo, desglosadas por edad, sexo, ocupación y situación en el empleo, y zona (urbana o rural), inclusive para la planificación de las necesidades futuras en materia de competencias laborales.

En lo que se refiere al diseño de políticas públicas, los gobiernos deberían facilitar el acceso a los servicios financieros como, por ejemplo, el crédito, el arrendamiento financiero, los fondos de capital riesgo u otros recursos similares, en particular para los empresarios y las mipymes del sector del turismo.

Los gobiernos deberían elaborar políticas y planes de empleo para jóvenes centradas específicamente en el sector turístico y basadas en el enfoque multidimensional y equilibrado que incluyan medidas para impulsar la creación de trabajo decente.

Al diseñar y aplicar políticas y programas públicos de turismo, los gobiernos, en cooperación con las organizaciones de empleadores y de trabajadores, deberían adaptar los sistemas de enseñanza y formación técnica y profesional, de aprendizaje permanente y de aprendizaje profesional de calidad, de manera que aporten a las empresas del sector del turismo las competencias laborales que éstas necesitan, prestando especial atención a la formación de los jóvenes y las mujeres.

Los gobiernos, los interlocutores sociales y las instituciones de formación deberían asegurar un marco apropiado de cualificación de las competencias profesionales para el sector del turismo, con inclusión de la certificación pertinente, en consulta con todas las partes; y establecer un marco de garantía de la calidad y un sistema de acreditación aplicables a las organizaciones que impartan la formación que necesita el turismo.

La brecha entre el mundo del aprendizaje y el mundo del trabajo puede ser muy amplia, por eso, los empleadores y trabajadores deberían esforzarse para promover y poner en práctica programas de pasantías y de aprendizaje pertinentes en el sector del turismo, en conformidad con los principios del trabajo decente; y participar en los órganos o consejos de capacitación, nacionales o sectoriales, a fin de asegurar que las necesidades de formación del sector se tengan en cuenta en la formulación de políticas y programas de desarrollo de los recursos humanos.